Colombia
29.09.2011

Apostar por otro cine

Texto de María Juliana Soto

Hay una nueva generación de cineastas que están aportando cifras para el análisis del impacto que la ley de cine, con su sistema de incentivos, ha tenido en Colombia. ¿Pero acaso el cine es la única expresión audiovisual que debe analizarse en el país? En Colombia tenemos que dejar de hablar tanto de Cine, con mayúscula, esto desconoce su evolución. El cine pasa por cuevana, por el cine club del centro cultural, por vimeo, por el festival en Ciudad Bolívar, por los salones de clase, y se hace con los recursos que se tengan a disposición.

Tags audiovisuales, cine, Colombia, Creative Commons, festivales de cine

Por Carolina Botero

Hay una nueva generación de cineastas que están aportando cifras para el análisis del impacto que la ley de cine, con su sistema de incentivos, ha tenido en Colombia. ¿Pero acaso el cine es la única expresión audiovisual que debe analizarse en el país?

“Hollywood no existía” Andrés Caicedo.

Alexander Giraldo es el guionista y director de la película 180 segundos, producida por 64A Films con el apoyo de RCN CINE. Alexander es uno de los cineastas colombianos de la nueva generación, que ha respondido positivamente a los incentivos propuestos por la ley de cine.

El pasado 1 de septiembre, su película, 180 segundos, recibió el estímulo que otorga el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) en la modalidad Posproducción de Largometraje. La película cumple con los requisitos que la llamada industria cinematográfica impone (tener una productora reconocida, tener unos inversionistas, un equipo técnico y artístico reconocido, además del deseo y la disposición de circular por los multiplex y los festivales de cine más reconocidos del mundo). 180 segundos será clasificada dentro del odiado y amado grupo de “películas colombianas”[1]. Ahora, deberá continuar con su cronograma de posproducción en el que, además de terminar de montar la película, se debe tener tiempo para negociar con los distribuidores y trabajar con los publicistas.

Y es que en los últimos años, gracias al fortalecimiento de la división de Cinematografía del Ministerio de Cultura de Colombia y principalmente del FDC, que en su última convocatoria entregó un valor total de $7.240.000.000 en estímulos, ha venido creciendo un entusiasmo efervescente por el cine entre las nuevas generaciones de directores, guionistas, productores, técnicos y editores del país. Algo apenas lógico.

Con dinero, muchos de estos jóvenes –universitarios la mayoría- acostumbrados a rodar sus guiones con la ganancia de alguna fiesta, rifa o con los favores que había conseguido su equipo de producción, vieron, por fin, un panorama mucho más alentador. El video de ficción o el documental, que en principio era una tarea para la clase, ahora no sólo tiene la posibilidad de ser financiado, sino que además puede recibir una especie de sello de calidad que lo pondrá a circular por festivales y concursos a nivel nacional e internacional con mucha más confianza.

Entonces, cientos de pequeñas productoras comenzaron su camino hacia el registro de sus nuevas empresas ante las entidades competentes, el alquiler de una oficina, la compra de una cafetera y de un cenicero para escritorio. Aunque alentador, este esquema debe pensarse con algo más que entusiasmo cinematográfico. Para empezar, podríamos plantear la siguiente lectura: fondos como el FDC o el Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes, han creado un espejismo de prosperidad en el terreno audiovisual. Aunque no se puede negar que se están rodando películas y cortometrajes que luego participan en festivales y ganan concursos, las cifras aún no demuestran que el cine hace parte del engranaje económico del país[2]. Pero no estamos en 2007 ¿cuáles son las cifras de hoy?

A propósito de esta pregunta, recibí en mi correo electrónico la primera edición del boletín Cine en Cifras, una publicación presentada por El Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica “Proimágenes Colombia”, entidad sin ánimo de lucro, enmarcada en el régimen de las actividades de ciencia y tecnología y de las entidades privadas, e integrada por entidades públicas y privadas según el mandato de la ley 397 de 1997, ley General de Cultura. El boletín contiene un informe que detalla, entre otros, el número de estrenos de películas colombianas en los últimos 10 años. Aunque la diferencia ha disminuido, Colombia sigue estando por debajo de la línea de producción de Argentina, México y Brasil. Incluso Chile, que antes se encontraba por debajo de Colombia, hoy lidera el segundo grupo de productores cinematográficos de la región.

Aunque los números han cambiado y representan una constante de producción cinematográfica en nuestro país, aún el cine no ha encontrado un lugar significativo en la economía colombiana y continúa por debajo de los países líderes de América Latina.

En medio de esta avalancha de número pálidos, hay algo que no se ha dicho: no todos los largometrajes, cortometrajes, documentales, argumentales, que se hacen en Colombia, pueden ser clasificados dentro de las coordenadas establecidas por Proimágenes en su estudio. Lo importante es no desdibujar otras dinámicas que, en cuanto a lo audiovisual, se están generando en Colombia.

Aunque es claro que las cifras de Proimágenes son sobre industria cinematográfica, habría que pensar en un estudio que amplíe sus términos para hacer un análisis de la producción audiovisual en Colombia, que incluya, por ejemplo, realizaciones en soportes digitales como video, celulares, cámaras fotográficas y que visibilice otros espacios de circulación diferentes a las salas de cine y al reconocido Festival de Cine de Cartagena.

En ese sentido, es alentador escuchar la otra historia que Alexander Giraldo tiene por contar. Aunque su ópera prima le ha dado grandes satisfacciones[3], como contar con el apoyo de importantes productoras y ganar uno de los estímulos más importantes de cinematografía en el país, Alexander reconoce que también ha sido un proceso largo y desgastante sobre todo frente a la industria, por la diferencia de posiciones o de miradas respecto a los modelos de producción y de gestión que se tienen que negociar para sacar adelante una película.

Como respuesta a esta situación nace el proyecto El ayer está muerto y ya no vuelve, un cortometraje que será realizado con un sistema de producción totalmente diferente al que se manejó en 180 segundos. Para resumirlo en una consigna, se trata de un proyecto para que el cine sea posible.

El ayer está muerto y ya no vuelve es “un cortometraje de ficción que narra las vivencias de un antiguo activista callejero, que ahora ve la vida atrapado en el sistema que alguna vez combatió. Tras una serie de hechos especiales, se convierte en la base de un movimiento nunca antes visto en la ciudad, que pondrá en jaque a las instituciones oficiales”[4] Será rodado entre los meses de octubre y noviembre de 2011 en la ciudad de Bogotá, Colombia. Pero, más que un cortometraje se trata del teaser[5] del largometraje que tendrá el mismo nombre y que está planeado para el próximo año y será rodado en Cali.

La propuesta de Alexander es hacer una producción audiovisual colaborativa, inspirado en el crowdfunding o financiación en masa, sistema que se puede definir como “la cooperación colectiva, llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos y que se suele utilizar en Internet para financiar esfuerzos e iniciativas de otras personas u organizaciones”[6]. El crowdfunding está bastante consolidado en países como Estados Unidos y España y está comenzado a ganarse su lugar en Latinoamérica. La plataforma más conocida, en la que incluso ya podemos contar con una experiencia de coproducción Colombiana[7], es http://www.kickstarter.com pero vale la pena revisar otras plataformas como http://idea.me y http://www.lanzanos.com/.

El lanzamiento del teaser de El ayer está muerto y ya no vuelve se hará en Internet porque el mismo largometraje está pensado como una producción para la Red, licenciada bajo las licencias libres de Creative Commons. Alexander y su grupo de realizadores están haciendo una convocatoria desde su página web www.losfilmes.com invitando a quienes estén interesados en participar en la producción del teaser y del largometraje, aportando roles dentro del equipo artístico y técnico, así como equipos para el rodaje, patrocinios, locaciones, etc.

Por el momento están armando una red de contactos para conformar el equipo humano y por la cual esperan también conseguir las herramientas técnicas poder grabar, pero, como en toda producción, el rodaje es apenas una etapa del proceso. Y para el resto se necesita una estrategia de producción que aún está en proceso de creación, pero que tendrá como pilares tres figuras de vinculación con el proyecto: productor, inversionista y realizador/colaborador.

En palabras de Alexander “el objetivo de El ayer está muerto y ya no vuelve es que el cine sea posible y que no tenga que generar todo ese monstruo, ese aparataje, para poder contar lo que uno quiere contar”. Esta película que él mismo denomina como una película anarquista, es una película que intentará contradecir los cánones tradicionales con los que se hace cine en Colombia. Intentará, por ejemplo, establecer un esquema de productoras alternas. Es decir, que en otros países se graben partes de la película (siguiendo las indicaciones del guión) que luego harán parte del montaje final. Lo que significa que por medio de un trabajo colaborativo se ahorrarán gastos de desplazamiento y se generará una nueva manera de pensar la coproducción internacional en audiovisuales: productoras independientes y autónomas trabajando para un mismo fin.

Proyectos como El ayer está muerto y ya no vuelve, evidencian que en nuestro país hay personas cuestionando lo establecido, haciéndose preguntas, y leyendo con lucidez las dinámicas que propone la Red, más allá de encontrar la oportunidad de participar en festivales y de darse cuenta de que una convocatoria está abierta. Así como Alexander Giraldo, hay muchos realizadores que están desviándose (o encaminándose) hacia otros horizontes. Para no ir más lejos, estamos en pleno Festival de Cine y Video Alternativo y Comunitario Ojo al Sancocho[8], y nos preparamos para llevar a cabo en el mes de Octubre nuestro primer Festival de Audiovisuales Creative Commons en varias ciudades del país[9].

En Colombia tenemos que dejar de hablar tanto de Cine, con mayúscula, esto desconoce su evolución. El cine pasa por cuevana, por el cine club del centro cultural, por vimeo, por el festival en Ciudad Bolívar, por los salones de clase, y se hace con los recursos que se tengan a disposición. Hablemos de producción audiovisual colombiana y no sólo las cifras, nos dejarán con la boca abierta.

 


[1] Las que son llamadas coloquialmente “películas colombianas” son aquellas producciones  que tienen en común ciertas temáticas en sus argumentos. Por lo general, son películas sobre violencia, drogas, narcotráfico, guerrillas y paramilitarismo, etc.

[2] Según cifras presentadas en el documento Conpes 3462 LINEAMIENTOS PARA EL FORTALECIMIENTO DE  LA CINEMATOGRAFIA EN COLOMBIA (año 2007) Colombia se ubicaba como el 4 país con mayor producción cinematográfica en América Latina. Lo interesante del dato es que la diferencia entre Argentina (país que ocupaba el tercer lugar) y Colombia,  es de 58 películas. Es decir que, aunque en teoría parezca un buen lugar, mediocre pero aceptable, una lectura más sensata diría que para 2007, con 10 años de vigencia de la Ley 397 de 1997 o Ley General de la Cultura, y 4 años de vigencia de la ley 814 de 2003 o Ley de Cine, nuestro país aún no cerraba la brecha que lo distanciaba enormemente de los países con industria cinematográfica de la región.http://www.locationcolombia.com/docs/espanol/392_conpes_3462.pdf
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[3] “A pesar de haber trabajado durante una década en la consecución de mi primera película, nunca imaginé que esa primera película; después de los montones de guiones escritos y puestos en concursos y en escritorios de productores; fuera a ser precisamente esta. Cuando se estrene este año, tendré que contar los pormenores de la construcción de este proyecto, de cómo se convirtió en realidad, pero por ahora no puedo más que describir la alegría que despierta en mi esta primera película. El agradecimiento que tengo con Diego Ramírez, el Productor, 64 A Films (La Casa Productora), con Eduardo Ramírez (DOP), con Hernán García (Director de Arte), con Claudia Pedraza (Asistente Dirección), con Yesid Vásquez (Sonido), con Vicky Idrobo (Jefe Producción), con todos y cada uno de los actores, y en general con todo el equipo”.  Tomado de la web: www.losfilms.com
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[5] “Primer conjunto de imágenes que se publican de una película o videojuego. Estas secuencias son de corta duración y tienen fines publicitarios” Tomado de Wikipediahttp://es.wikipedia.org/wiki/Teaser
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[6] Más información sobre crowdfunding:  http://crowdfunding.pbworks.com/w/page/10402176/FrontPage
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[7] Se trata del documental realizado por el dúo de folk electrónico colombo-argentino Lulacruza y el realizador audiovisual Vincent Moon.
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[8] Producido por Sueños Films Colombia, el festival es una iniciativa comunitaria para democratizar la cultura audiovisual en Colombia, desde Ciudad Bolívar, en Bogotá. Su objetivo es promover a nuevos realizadores y productores audiovisuales comprometidos con un audiovisual educativo-cultural e informativo.http://festivalojoalsancocho.wordpress.com/
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[9] “El Festival Audiovisual Creative Commons es una iniciativa que surgió de la convocatoria que realizó el Barcelona Creative Commons Film Festival en su sitio Web en la pestaña BccN World:
Bajo la premisa COPIA ESTE FESTIVAL: ofrecemos que el propio festival se puede descargar copiar, remezclar, distribuir y proyectar de manera gratuita en cualquier lugar del mundo. Para fomentar que otras organizaciones puedan “copiar” el festival, el equipo de BccN facilitará el contenido, la selección de películas en alta resolución, las condiciones técnicas, grabaciones de mesas redondas, contactos con los directores (si lo autorizan), imagen del festival”. Tomado de: http://festiaudiovisual.cc/info-festival.aspx

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